Archivo de etiquetas Derechos Humanos

PorAd Verbo Court Reporters

Las comunidades subservidas o desatendidas

Los miembros de grupos minoritarios en Puerto Rico experimentan barreras sin precedentes en cuanto a la atención médica y legal. Estas situaciones se esconden a plena vista, no se informan ni se evalúan. Si estas barreras no se abordan de manera constructiva, seguirán afectando la atención que reciben estas poblaciones, lo que conducirá a un ciclo interminable de resultados ineficaces y deficientes. Es imperativo que los profesionales comprendan las necesidades únicas de estas poblaciones desatendidas, para que el acceso al sistema legal y médico sea más eficaz y equitativo para todos.

Las poblaciones desatendidas se han definido como «grupos cuyas características demográficas, geográficas o económicas impiden el acceso a servicios legales o de atención médica». Las poblaciones/comunidades desatendidas, también conocidas como poblaciones de escasos recursos o subrepresentadas, son grupos que tienen acceso limitado o nulo a los recursos o que de otro modo están privados de sus derechos. Estos grupos pueden incluir personas en desventaja socioeconómica; personas con instrucción formal limitada; personas geográficamente aisladas; minorías raciales así como aquellas de minorías étnicas y de origen nacional diverso; mujeres y niños/as; personas con discapacidades y otras con necesidades funcionales y de acceso; y personas mayores o envejecidas.

Hay muchas definiciones de personas desatendidas que reflejan la amplia gama de poblaciones a las que debemos dirigirnos para cuidar verdaderamente de las comunidades a las que servimos. Los desatendidos pueden abarcar cualquiera o todos los siguientes aspectos, como raza, orientación sexual, creencias culturales, religión, etc. Las poblaciones desatendidas pueden ser cualquiera. Por lo general, estas personas no tienen acceso a ciertos recursos que tendrían los individuos de la población general. Las poblaciones subrepresentadas son aquellas que pertenecen a grupos minoritarios o ignorados. Aunque ambos grupos son vulnerables, los individuos de poblaciones subrepresentadas pueden tener acceso a recursos de los que carecen las poblaciones desatendidas, pero no necesariamente se sienten cómodos o aceptados. No están llamados a estar representados en la población general, lo que puede hacer que se sientan marginados.

Poblaciones desatendidas

El término «poblaciones desatendidas» significa poblaciones que enfrentan barreras para acceder y utilizar servicios para personas vulnerables, e incluye poblaciones que están desatendidas debido a su ubicación geográfica, religión, orientación sexual, identidad de género, poblaciones raciales y étnicas, poblaciones con necesidades especiales (como barreras del idioma, discapacidades, condición de extranjero o edad).

En los EEUU y en Puerto Rico, las poblaciones desatendidas, vulnerables y con necesidades especiales incluyen miembros de grupos minoritarios como:

  • Poblaciones latinas
  • Poblaciones afroamericanas
  • Refugiados
  • Madres solteras y mujeres con hijos
  • Personas con discapacidad
  • Otros

¿Quiénes son?

  • Adultos mayores
  • Poblaciones rurales
  • Niños/as
  • Minorías raciales y étnicas
  • Personas con discapacidad física o intelectual o discapacidad cognitiva, auditiva, del habla y/o visual
  • Personas de bajos ingresos o sin hogar
  • Mujeres embarazadas
  • Víctimas de abuso o trauma
  • Personas con trastornos de salud mental o relacionados con sustancias
  • Personas con VIH/SIDA
  • Personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBTTQI+)

A continuación se presentan algunas características de las poblaciones vulnerables y desatendidas. Las poblaciones vulnerables incluyen a quienes comparten una o más de las siguientes características.

  • Tienen un alto riesgo de sufrir múltiples problemas de salud y/o condiciones preexistentes
  • Tienen opciones de vida limitadas (por ejemplo, financieras, educativas, de vivienda)
  • Muestran miedo y desconfianza al acceder a programas gubernamentales o revelar información confidencial sobre miembros de la familia
  • Tienen una capacidad limitada para comprender o dar consentimiento informado sin la ayuda de servicios lingüísticos (e. g., sordos, ciegos o impedimentos cognitivos)
  • Tienen problemas de movilidad
  • Tienen falta de acceso a servicios de transporte
  • Tienen una capacidad reducida para comunicarse efectivamente
  • Enfrentan cualquier tipo de discriminación

Para ser efectivos en el trabajo pro bono con personas con fuertes tradiciones culturales y religiosas, los profesionales del derecho deben comprender los desafíos que enfrenta cada cliente tanto dentro como fuera de su comunidad. Sólo entonces podrán utilizar sus conocimientos y habilidades para ofrecer una atención eficaz y personalizada. Al informarse sobre las necesidades únicas de las personas y comunidades a las que sirven, los profesionales del derecho pueden ayudar a mejorar la prestación de servicios y crear una práctica más acogedora e inclusiva en general.

En conclusión, para provocar un verdadero cambio social, los profesionales del derecho deben comprender los desafíos que enfrentan las poblaciones desatendidas, tanto dentro como fuera de su comunidad. Sólo entonces podrán utilizar sus conocimientos y habilidades para ofrecer una atención eficaz y personalizada. Al informarse sobre las necesidades únicas de las personas y comunidades a las que sirven, los profesionales del derecho pueden ayudar a mejorar los resultados para sus clientes y crear una práctica más acogedora e inclusiva.

PorAd Verbo Court Reporters

Respondiendo a las crecientes necesidades de servicio pro-bono

Según una encuesta nacional realizada por la American Bar Association publicada en 2018, más de la mitad de todos los abogados y abogadas estadounidenses prestan servicios pro bono gratuitos para clientes que no pueden permitirse el lujo de contratar a un abogado. La encuesta realizada a 47,000 abogados y abogadas en 24 estados reveló que el 52% brindó servicios pro bono el año anterior, y el abogado promedio le dedicó aproximadamente 37 horas a esta labor. Algunos abogados y abogadas, incluso, ofrecen mucho más que esta cifra en trabajo pro bono. Según la encuesta, el 9% brindó entre 50 y 79 horas de trabajo pro bono y el 11% brindó más de 80 horas.

Los abogados y abogadas generalmente realizan más trabajo pro bono en etapas posteriores de sus vidas. En promedio, los abogados de 60 años realizan entre 41 y 42 horas de trabajo pro bono por año.

La American Bar Association recomienda que todos los abogados y abogadas realicen al menos 50 horas al año de servicios pro bono «a quienes no pueden pagar». Según la encuesta, aproximadamente el 20% de todos los abogados alcanzan este objetivo aspiracional. Esta cifra es inferior al 36% de la última encuesta, publicada en 2013. La encuesta muestra que el 48% de los abogados no realizó trabajo pro bono el año anterior, y el 19% dijo que nunca había realizado trabajo pro bono.

Según esta encuenta, el promedio de horas trabajadas fluctúa año tras año, sin tendencia aparente. Fueron 39 horas en 2005, 41 horas en 2009, 56 horas en 2013 y 37 horas en 2018. Los abogados de mayor edad (de 70 a 74 años) son los que realizan la mayor cantidad de horas (58 por año). Los profesionales independientes y los abogados de firmas grandes y muy grandes brindan la mayor cantidad de horas pro bono (45 horas, 48 horas y 73 horas, respectivamente).

La mayoría de los abogados que brinda servicios pro bono lo hace para personas necesitadas, esto es el 85%. Otros ayudan a clases de individuos particulares (como un grupo de personas envejecidas) u organizaciones sin fines de lucro. Para quienes ayudan a particulares, el promedio de horas trabajadas era relativamente alto: 57 horas al año.

El 81% de los abogados y abogadas cree que el trabajo pro bono es algo importante o muy importante.

A los abogados que realizaron trabajo pro bono se les preguntó si habían representado a tipos específicos de clientes vulnerables. Los clientes más comunes que recibieron ayuda pro bono fueron minorías étnicas (30%), padres y madres solteros (26%), personas discapacitadas (26%), personas envejecidas (24%), clientes con habilidades limitadas en inglés (23%), estudiantes (17%) y víctimas de violencia doméstica (15%).

El tipo de trabajo legal pro bono realizado varía ampliamente según el cliente y el tipo de caso. Las tareas más comunes realizadas fueron brindar asesoramiento (74%), revisar o redactar documentos (66%), entrevistar a clientes (64%), escribir cartas (36%), trabajar con otros abogados (35%), brindar representación completa en el tribunal (29%) y negociar un acuerdo con otras partes (18%).

El derecho de familia fue el área legal más común de servicio para los servicios pro bono, seguido por el derecho penal, litigios, planificación patrimonial o sucesiones, inmigración y derecho inmobiliario. Cabe mencionar que la mayoría de los abogados que acogen este tipo de casos tienden a realizar pro bono en sus áreas de especialización.

El típico estudiante de derecho de tercer año realiza 221 horas de trabajo jurídico pro bono a través de clínicas, otros cursos experienciales y actividades pro bono, según la encuesta de horas pro bono para estudiantes de derecho de 2019 realizada por la Asociación de Facultades de Derecho de Estados Unidos. Esa cifra es un promedio de los 4,38 millones de horas de servicio pro bono realizadas por 19,885 estudiantes de derecho en 2019 correspondientes a 105 facultades de derecho de todo Estados Unidos. Para todos los estudiantes encuestados en todos los años de la facultad de derecho, el número de horas pro bono trabajadas en 2019 fue de 4,69 millones. Eso es un promedio de aproximadamente 78 horas por estudiante.

A pesar de que las cifras son variantes, sí se puede apareciar una creciente necesidad por el servicio pro bono y muchos abogados y abogadas están respondiendo a la misma. En Ad Verbo estamos orgullosos de ver que el sector continúa priorizando el pro bono como una parte clave de su cultura de negocios, en beneficio de las personas y comunidades vulnerables y desatendidas.


Fuentes:
ABA Standing Committee on Pro Bono & Public Service. (2018, 2013, 2008 and 2004).  Supporting Justice: A Report on the Pro Bono Work of America’s Lawyers.
Association of American Law Schools’ Law Student Pro Bono Survey. (2019).