Las reuniones de Juntas de Directores y asambleas pueden convertirse rápidamente en escenarios de tensión cuando existen desacuerdos importantes, intereses contrapuestos o decisiones con consecuencias económicas significativas. En esos contextos, el problema no necesariamente radica en que las personas discrepen, sino en la manera en que expresan esas diferencias. Interrupciones constantes, conversaciones simultáneas, ataques personales, acusaciones, monopolización de la palabra y discusiones que se alejan del asunto pendiente pueden impedir…