Presidir una reunión de Junta de Directores puede parecer, desde afuera, una función sencilla: abrir los trabajos, conceder turnos, someter asuntos a votación y declarar concluida la sesión. Sin embargo, quien ocupa la presidencia ejerce una responsabilidad mucho más delicada porque controla gran parte del procedimiento mediante el cual el cuerpo deliberativo transforma opiniones individuales en decisiones institucionales. Esa posición puede facilitar reuniones ordenadas y transparentes, pero también puede convertirse…