Una reunión puede comenzar con buenas intenciones y terminar sin resultados concretos simplemente porque nunca existió una estructura clara para conducir los trabajos. Cuando los asuntos se presentan sin orden, las discusiones se mezclan, los participantes regresan repetidamente a temas ya considerados y las decisiones importantes quedan desplazadas por conversaciones secundarias. En otras ocasiones, la reunión se convierte en una sucesión de asuntos inesperados que algunos miembros no estaban preparados…